ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

En el juicio a Garzón, apoyado en una columna

Querido M.

Me preguntabas en tu último correo por el segundo juicio a Garzón. “¿Y nos vas a explicar qué pasa con Garzón?”, refiriéndote seguramente a este blog. De momento, no puedo hacerlo, porque lo que ha me ha llevado hasta allí impone, por ahora, un caballeroso pacto de silencio. Tampoco sé si alguna vez lo romperé. Pero no me resisto a cortar y pegar aquí una columna que he leído al llegar casa, después de la sesión de hoy, en la que han seguido declarando familiares y testigos, víctimas. Es, probablemente, una de las columnas más importante y  más verdadera, que se pueda leer hoy (aunque se escribió hace una semana) en un periódico español. Pero mucho me temo también que es una de las más inútiles. Un abrazo transatlántico.

La politización de la justicia

El propósito del ministerio de Justicia de devolver a los jueces la capacidad de autogobernarse es un acierto. Cualquier insistencia en desvincular la relación automática de la justicia con la soberanía popular es positiva. Por desgracia esta medida es condición necesaria, pero no suficiente para acabar con la politización de la justicia. España ha tenido una justicia subordinada a la política cuando el Parlamento ha elegido a los miembros del Consejo General del Poder Judicial y también cuando los han elegido los jueces. Los responsables principales de esta situación han sido los propios jueces y uno de los aciertos de esta devolución prevista es que deja en sus manos la solución del problema y los subraya con el dedo de la responsabilidad.

Pero no será fácil. Los jueces españoles están inmersos en un sistema cultural donde la objetividad de las decisiones está arruinada. Donde nadie, ni jueces, ni historiadores, ni periodistas ni políticos, y ni siquiera algunos científicos, se muestran dispuestos a reconocer la huella de lo real fuera del rígido zapato de sus convicciones. El problema no es únicamente español, pero no conozco otro paisaje epistemológico donde el desprecio a la objetividad sea tan evidente y ofensivo. No es una u otra decisión política la que nos ha llevado hasta esta situación, sino una cultura. Una cultura y, sobre todo, una pereza.

La objetividad es difícil. Exige más gasto cerebral. Y también económico. Cuanto más precarias son las comunidades más es el grupo un garantía de supervivencia. Y la politización de la justicia sólo es un intento de buscar la protección del grupo. Obviamente esa protección implica no contrariar las decisiones colectivas, y no contrariar las decisiones colectivas supone muchas veces renunciar a las propias. Cuando alguien se asombra de que en los partidos políticos no existan voces disonantes el asombrado soy yo: la voz disonante requiere de una cierta disponibilidad económica. No sólo en los partidos políticos: en cualquier institución poderosa. Cuando se dice, e incluso con ínfulas intelectuales, que la objetividad no existe, lo que se está diciendo en realidad es que no podemos pagarla. También les pasa a los periódicos: las opiniones son baratas. ¡Los jueces se politizan porque tienen que vivir!

En la politización hay, por último, poderosas razones psicológicas: la objetividad da soledad y frío.

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Archivado en: Justicia poética, Principios (y derivas) de la justicia poética

3 Responses

  1. C. dice:

    Arcadi Espada vuelve a aparecer en este blog…
    Está más relajado últimamente, hace menos tonterías. Aunque ya no leo su blog ni sus columnas. Sólo le oigo con Julia Otero, con la que a veces se pelea. Entretiene.

  2. sin ánimo de ofender dice:

    ¿Es el final lo que cuenta?

    CURRICULUM VITAE de Bartasar Garzón, ahora ex juez, sin animo de ofender a nadie:

    – Instruyo el GAL, con 23 víctimas mortales y no hay nadie en la cárcel por ello.

    – Se metió a juzgar a un tipo de Chile con presupuestos españoles, y tras gastar cientos de millones de pesetas en ello, Pinochet murió en la cama.

    – Se dedico a perseguir torturadores argentinos (otra vez con dinero español, desatendiendo los casos de esos españoles que le pagaban), y todos los torturadores argentinos siguen con su vida al aire libre.

    – Se dedico a perder papales para juzgar a un muerto. En ningún país del mundo se hace eso.

    – Caso Faisan se quedo dormido en algún cajón, todo apuntaba a Rubalcaba, que anda aspirante a Secretario General del PSOE, sin tacha.

    – Lo último conocido: Meses, años saliendo del juzgado cositas sobre instrucciones que no podían ser publicas, titulares durante años en El Pais y el Publico. Nadie sabe quien ha sido…. pero eran papelotes del Gurtel, su debilidad, digamos como conocido: ‘por filtraciones del sumario’

    – Lo último de lo último. Se va a la mierda por su instrucción en caso de Gürtel, gracias a la ilegalidad de las escuchas hará que se vayan todos a cantar la parrala por ahí.

    ¿Quién estaba de jurado cuando aprobó las oposiciones este señor Garzon? es para que les quiten el sueldo. Ahora un grupo de jueces, por UNANIMIDAD le quitan el cargo de juez a Baltarsar G., por vulnerar el principio básico, que se estudia en primero de derecho, sobre la privacidad de abogado -cliente en un Estado de Derecho. (*)

    (*) eso no lo hizo ni con ETA (y sí se puede hacer con terroristas)

    No es para ofender, es tener unas aclaraciones de lo que hay.

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