ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Dos falsos policías (II)

2.- Caso Terrassa (*)

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La madrugada del domingo 3 de noviembre de 1991, Y y su novio M estaban dentro del coche de él, un SEAT 131, aparcados junto a un almacén de butano que hay entre la carretera de Matadepera y el Polígono Norte de Terrassa, en la provincia de Barcelona. Eran entre las dos y las tres de la madrugada cuando aparecieron dos hombres. Tendrían unos treinta o treinta y cinco años, según los chicos. Los habían abordado por uno de los laterales del coche, armados uno con una pistola y con una porra de madera, parecida a un bate, el otro. Los asaltantes golpearon los cristales de las puertas diciendo que eran policías y pidiéndoles que abrieran las ventanillas y la documentación. M creyó, en efecto, que se trataba de policías y, bajando un poco su ventanilla, les entregó sus papeles, aunque enseguida uno de ellos le pidió, con tono imperativo, que saliese también del vehículo. A Y la obligaron a bajar por la puerta del copiloto. A M lo pusieron de cara contra su coche, con las manos apoyadas en el mismo. Quisieron atárselas a la espalda y vendarle los ojos, pero él, convencido ya de que en verdad no eran policías, se resistió. El de la porra le golpeó en la cabeza, en un costado y en el pecho. Mientras, el otro encañonaba a su novia: al notar la pistola en la sien, Y la sintió metálica: y pensó que era de verdad. M cayó sangrando al suelo. Su novia declaró que creía que los agresores pensaron que “se lo habían cargado”. Quizá por eso, aprovechándose de la confusión, M pudo escapar corriendo en dirección al Polígono Norte. Le quedó la impresión de que ambos medían uno setenta de altura y eran de complexión fuerte; que el de la porra hablaba en un idioma extranjero, al parecer árabe, y que el otro, el que empuñaba la pistola, hablaba español, aunque con acento árabe. Este segundo, al que recordaba vistiendo una cazadora azul, fue el que le robó la cartera de piel, con el carné y el carné de conducir militares y cinco mil pesetas; antes le habían quitado el reloj de pulsera, analógico, con la correa de piel marrón y la corona dorada, marca Festina, que llevaba. La oscuridad del lugar no le permitió mayores precisiones. La chica se había quedado sola con los asaltantes. Le taparon los ojos y la subieron a una furgoneta que había cerca. Una Mercedes Benz, dijo Y que le había parecido, y entrevió que era de un color azul metalizado. La puerta lateral, por donde la obligaron a subir a ella, era corredera. Una vez dentro la taparon con una manta y arrancaron. La furgoneta estuvo dando vueltas una media hora apestosa: en el cajón de carga donde iba ella se respiraba un intenso olor como de oveja, según le dijo días después a un guardia civil (**). La soltaron junto a la Avenida del Vallés, a la altura del Club Penedés. Antes le habían amenazado con matarla cuando la vieran por la calle si contaba algo a la policía. El de la pistola, de complexión fuerte y unos treinta y cinco años, de raza árabe y uno setenta de estatura, según ella, hablaba perfectamente castellano. El otro, el de la porra, también le pareció árabe, de unos treinta años y, aunque de complexión más delgada, era un poquito más alto: uno setenta y tres mediría; con ella hablaba castellano con dificultades y árabe con su cómplice. Unos jóvenes que circulaban por la Avenida del Vallés, a los que Y les contó lo sucedido, la recogieron y la llevaron hasta el lugar de los hechos. La policía, alertada por su novio, había llegado antes, y había  también una ambulancia que la trasladó a la Mutua de Terrassa. Y no necesitó atención médica. En Urgencias se reencontró con su novio, que tenía contusiones en la cabeza, el costado derecho y el pecho, según el parte médico. M tenía diecinueve años; su prometida (***) Y, diecisiete recién cumplidos. Los dos vivían en Terrassa. A  ella le habían robado un anillo de oro con una esmeralda y nueve circonitas, grabados con las iniciales de su nombre y sus dos apellidos y la fecha 14-02 de 1988 ó 1989, no recordaba, y setecientas pesetas en metálico. El catorce de febrero es el día de San Valentín.

Continuará. 

Fuentes: en breve estarán disponibles aquí mismo. 


(*) Antes, la noche del 31 de Octubre, habían ocurrido otros 3 hechos . El relato está todavía incompleto. Hay también otro hecho en Tordera (Girona), ocurrido o este mismo domingo o la madrugada  anterior al de Terrassa.

(**) Reyes Benítez, al que había conocido, poco después de que la violaran, en el cuartel de Manresa/Ole[s]a/Martorell?.

(***) Volver a comprobar que, efectivamente, fue ella quien habló de su “prometido” en alguna de la declaración.

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