ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Profanas confesiones de domingo

La imposibilidad, la impotencia para poner en común nuestros deseos es la verdadera medida de nuestro aislamiento.

Hace dos veranos recuperé de un mercadillo de libros uno de los últimos de Giorgio Agamben: Profanaciones.  Allí, bajo el título “Desear”, se lee esto:

            Desear es lo más simple y humano que existe. ¿Por qué, entonces, nuestros deseos nos resultan inconfesables? ¿Por qué es tan difícil ponerlos en palabras? Tan difícil que terminamos por esconderlos; construimos para ellos una cripta en alguna parte de nosotros, donde permanecen embalsamados, a la espera.   

       No podemos trasladar al lenguaje nuestros deseos porque los hemos imaginado. En realidad la cripta sólo contiene imágenes, como un libro de figuras para niños que todavía no saben leer, como las images d’Epinal de un pueblo analfabeto. El cuerpo de los deseos es una imagen. Lo inconfesable del deseo es la imagen que nos hemos hecho de él.          

              Comunicar a alguien los propios deseos sin las imágenes sería brutal. Comunicarles las propias imágenes sin las los deseos, un aburrimiento (como contar los sueños o los viajes). Pero, en ambos casos, resulta fácil. Comunicar los deseos imaginados y las imágenes deseadas es la tarea más ardua. Por eso la postergamos. Hasta el momento en que comenzamos a comprender que el asunto quedará para siempre sin despachar. Que nosotros mismos somos deseos inconfesados, para siempre prisioneros en la cripta. (pp. 67-68) 

         Como casi todo lo que escribe Agamben, una de las mejores cabezas de Europa, no sé si está de actualidad porque nos es contemporáneo, o porque es una epifanía de la eternidad, y él es sólo el último mensajero.

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Archivado en: Cortocircuitos

2 Responses

  1. aroa dice:

    tal vez es una visión muy simplista… pero pienso que los deseos no se cuentan porque, si nunca se llegan a conseguir, si no se alcanzan, es más fácil levantarse del desencanto …

    por miedo, vaya
    por cobardes

    te sigo la historia
    te leo

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  2. emporio dice:

    Como casi todo lo que escribe Agamben, menudo coñazo brujo. “El cuerpo de los deseos es una imagen”. “Desear es lo más simple y humano que existe”.
    La misma borrachera que Deleuze. Qué jeta más grande¡¡¡

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