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La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Ajustar hora y fecha

“La noche del sábado 9 al domingo 10 de noviembre de 1991 se produjeron tres asaltos en escenarios y horas diferentes, entre las 22.30 y la 02.00 de la madrugada, en la provincia de Tarragona. El primero ocurrió sobre las 22.30 en Salou, una turística localidad costera. Dos hombres, al parecer sin bajarse del coche en el que viajaban, robaron de un tirón un bolso a dos hermanas, Fidela y María Maximina, que no pudieron describir el rostro de sus agresores porque los vieron ya de espaldas. Aun así, debieron [de] declarar que se trataba de dos “individuos norteafricanos”, de entre treinta y tres y cuarenta años, y complexión fuerte, o así al menos lo recogió la guardia civil en una diligencia posterior. El coche era un Renault 5 gris con matrícula B-7661-FW, confirmaron.” 

Los hechos del caso de Tarragona, que incluye este robo en Salou, las dos violaciones de las chicas de La Secuita, y la doble violación de O en El Vendrell, en apenas cinco horas (todas se relatarán aquí), ocurrieron la noche del mismo sábado que Ahmed Tommouhi entró a vivir en la pensión de Terrassa, donde dos días después sería detenido. La ficha de la pensión no detalla la hora, pero sí la fecha: 9-11-91. La dueña de la pensión entregó su ficha, junto con la de otro marroquí llegado también ese fin de semana, en la Comisaría de la Policía Nacional de Terrassa, el lunes por la mañana: 11 de noviembre. 

A partir de ahí, y antes de saber lo que declaró la dueña de la pensión –nos falta la parte del acta del juicio oral que recoge su testimonio–, podemos establecer lo siguiente: Entre la pensión en la que se hospedó Ahmed y Salou, donde se cometió el robo con tirón, hay 118 kilómetros de distancia y la guía Campsa, a día de hoy, calcula que la ruta más corta llevaría 1 hora y 14 minutos [en coche]. 

Esta semana veremos aquí qué fue lo  que hizo a la policía pensar que esos dos marroquíes podían ser los autores de la ola de violaciones que golpeaba Cataluña desde hacía ya más de un mes. Pero podemos ir adelantando trabajo.  Ustedes dirán, pero a mí  me parece que una pregunta clave, a partir de estos hechos, es: ¿a qué hora entró Ahmed y cuándo fue visto por última vez en dicha pensión por los huéspedes y, sobre todo, por la misma dueña que lo recibió, le cobró un mes por adelantado y le preparó la cama?. […]

Una pregunta sencilla con una respuesta concreta: algo al alcance de “cualquier español con reloj”.

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Archivado en: La pistola humeante

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