ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Del estilo (del libro)

La fuerza metafórica que tienen las vidas de Tommouhi y Mounib proviene precisamente de que no es una metáfora “literaria, sino experiencial”. Así también la de otros actores clave de esta historia: Reyes Benítez, cuyas investigaciones, a deshoras, rigurosas y solitarias, están en el principio de todo este asunto. O Manuel Borraz y Tote Henares, “ciudadanos ejemplares” que, sin pertenecer a ninguna asociación, ni colectivo ni tener ninguna relación profesional con el caso, ni interés que no fuera desinteresado, lo mantuvieron vivo. Ahí está la página web de Borraz, o los cientos de páginas que entre ambos han escrito: recursos a la fiscalía, ruegos y preguntas a las instituciones, informes para el Ministerio de Justicia, etc. O los jueces que en su día lo condenaron y años más tarde se mostraron a favor del indulto, pero que no quieren volver a oír hablar del tema, “porque hace ya mucho tiempo”. El mismo tiempo que ellos pasaban en la cárcel. O esa intervención del Síndic de Greuges (el Defensor del Pueblo catalán) del año 2000 en el Parlament, con comentarios desabrochados sobre lo muy delincuente que era Abderrazak Mounib, lo que no obviaba, decía, para que se le reconociera inocente en este caso (**). Mounib no tenía antecedentes cuando lo detuvieron. El Síndic hablaba desde el desconocimiento, o sea desde el desprecio compasivo y olímpico de los ignorantes. De modo que sólo con la mayor simplicidad y exactitud científica hay que intentar contar esa cadena objetiva de errores, casualidades, contradicciones, humillaciones, pundonor e impericia que vertebran esta historia. No se puede trufar el relato de estas vidas tan extrañas, tan crudas, tan ejemplares, en un mundo tan indiferente, con un esfuerzo estetizante –“artístico”—añadido y despegado de la verdad. “El resultado sería insoportable”. Y lo que es peor: resultaría increíble. La prosa seca arde mejor (***).

(**)  La intervención está recogida en las actas del diario de sesiones del parlamento catalán.

(***)  “La poesía seca arde mejor”, creo que es una frase de Octavio Paz.

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Archivado en: Epistemología de la vida cotidiana

One Response

  1. longo dice:

    Prosa seca, sí. Como la última de Borges. A veces, incluso jurídica, como la muy exacta de Enrique Gimbernat, y hasta levemente neutra, para que se oiga el latido de lo de dentro.

    Es todo tan candente aquí. Pero, al mismo tiempo, con una de las víctimas ya muerta y la otra después de quince años en la cárcel, es todo tan irreversible, tan absurdo.

    Queda sacar la verdad a la luz. Lo que ello suponga de restablecimiento moral para el atropellado y de esclarecimiento de una argucia del poder. De un crimen, acaso. No es poco. Y para el lector, como el autor ha querido, el espectáculo siempre estimulante de una heroicidad.

    Pero lo estás haciendo muy bien. Lo estás haciendo de miedo.

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