ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Segunda detención

La liebre había saltado en casa del novio de la víctima de La Bisbal, a las nueve de la noche del lunes 11 de noviembre. La chica y su novio señalaron la foto de Abderrazak Mounib: “pero sin bigote“, concretaron. El día siguiente se oficializaron los reconocimientos: se encartó la foto de Mounib de 1987 entre los delincuentes de los álbumes oficiales y el resto de víctimas que lo habían señalado sobre un folio entre otros dos sospechosos, firmaron sobre actas que hablaban de centenares de reseñados. El miércoles 13, pasado el mediodía, la Guardia Civil se presentó en su piso de Barcelona.

La mujer de Abderrazak abrió la puerta. Su marido no estaba, pero sabía que había bajado al bar de la plaza. El Bar Joanet está cerca. Los agentes, que esperaban encontrarse a un violador múltiple y posiblemente armado, llegaron y lo encañonaron. Abderrazak llevaba una riñonera con una pulsera, al parecer de oro, y un cordón también dorado. Los agentes se la requisaron  por si pertenecía a alguna víctima. Le quitaron también el anillo de oro que llevaba en un dedo.

Hoy sabemos que nada pertenecía a ninguna víctima. Como Tommouhi, Mounib no tenía ni joyas, ni documentación de las víctimas, ni ninguna de las armas ni vehículos utilizados, ni medias ni guantes parecidos a los usados.

A las 13,35 pasó este reconocimiento médico. El capitán Morales Arrizabalaga, de la Jefatura de Sanidad de la Guardia Civil, constató que no tenía “ningún signo externo de violencia”. Al día siguiente G., una de las chicas de Cornellà, que después de tres ruedas señalaría a Ahmed Tommouhi como uno de los violadores, añadiría en su declaración: “Que [le]golpeó con una porra en el ojo al que no reconoció, y que no han detenido, ya que si lo hubiera visto lo hubiera reconocido sin ninguna duda”. Al que no reconoció era Abderrazak. (Esta expresión: “al que no reconoció, y que no han detenido” es un diamante en bruto, una flor rarísima: la releo con miedo de que se rompa)

El Bar Joanet sigue abierto. Voy a desayunar un día sí y otro no. El propietario de entonces ha fallecido. Ahora lo atienden su yerno Joan y, creo, su hija, que va y viene de la cocina a la barra. La suegra de Joan, con gafas y la media melena rubia recogida, sentada en una mesa del fondo, le pide que me diga que no recuerda nada. Bueno, sí, corrige: “que yo no vi que sacaran pistolas”. Desde entonces, creo que me mira como a una sorpresa extraña.

El jueves 14 de noviembre, sobre las ocho de la tarde, Abderrazak Mounib y Ahmed Tommouhi se conocerían por fin. En la primera rueda de reconocimiento que pasaron juntos. Nunca he entendido cómo, sin parecerse físicamente entre ellos,  pudieron compartir rueda. Un día de estos voy a preguntárselo al juez. 

Postscriptum: Por cierto, el día que lo detuvieron, esto es, unas 60 horas después de los hechos de La Bisbal, Abderrazak tenía este bigote:

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Archivado en: La pistola humeante

5 Responses

  1. estupefacto dice:

    …”Nunca he entendido cómo, sin parecerse físicamente entre ellos, pudieron compartir rueda. Un día de estos voy a preguntárselo al juez “…
    —–
    Al parecer, la Ley procesal vigente (es decir, la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, de la época de Alfonso XII…) permite hacer el reconocimiento de “varios” sospechosos “en un solo acto”. No está claro cómo compaginarlo con el requisito de que “la persona que haya de ser reconocida” debe comparecer “en unión con otras de circunstancias exteriores semejantes”. La Ley tampoco precisa cuántas personas han de componer la rueda…
    Pero, ¡qué más da si una rueda de reconocimiento es una chapuza, si lo importante será la identificación que ratifique el testigo en el acto del juicio oral…!

    Esto es lo que hay:
    _________

    LEY DE ENJUICIAMIENTO CRIMINAL

    CAPÍTULO III.
    DE LA IDENTIDAD DEL DELINCUENTE Y DE SUS CIRCUNSTANCIAS PERSONALES.

    […]

    ===Artículo 369.===
    La diligencia de reconocimiento se practicará poniendo a la vista del que hubiere de verificarlo la persona que haya de ser reconocida, haciéndola comparecer en unión con otras de circunstancias exteriores semejantes. A presencia de todas ellas, o desde un punto en que no pudiere ser visto, según al Juez pareciere más conveniente, el que deba practicar el reconocimiento manifestará si se encuentra en la rueda o grupo la persona a quien hubiese hecho referencia en sus declaraciones designándola, en caso afirmativo, clara y determinadamente.
    En la diligencia que se extienda se harán constar todas las circunstancias del acto, así como los nombres de todos los que hubiesen formado la rueda o grupo.

    ===Artículo 370.===
    Cuando fueren varios los que hubieren de reconocer a una persona, la diligencia expresada en el artículo anterior deberá practicarse separadamente con cada uno de ellos, sin que puedan comunicarse entre sí hasta que se haya efectuado el último reconocimiento.
    Cuando fueren varios los que hubieren de ser reconocidos por una misma persona, podrá hacerse el reconocimiento de todos en un solo acto.
    _____________

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  2. Tote dice:

    Al trancribir la declaración de G. te has comido un “le”, la declaración dice: “Que le golpeó con una porra en un ojo al que no reconoció, y que no han detenido…” Creo que ese “le” se refiere a la víctima, a G. No parece posible que la víctima golpee con una porra a su agresor. Aventuro otra explicación: Por error mecanográfico se tecleó “al que no reconoció” en lugar de “el que no reconoció”. La frase diría: “Que le golpeó con una porra en un ojo el que no reconoció, y que no han detenido…” Espero no haber roto nada.
    Respecto al reconocimiento de las víctimas de La Bisbal es lógico que les sobrara el bigote de Mounib; en su descripción de los agresores no habían dicho nada relativo a un bigote. Y, efectivamente, a nadie le extrañó su rápido crecimiento y eso que era de buen tamaño. Y la de vueltas que dió el bigote.
    En relación, también, con este reconocimiento, y al hilo de lo aportado por Estupefacto, el reconocimiento fotográfico fue, igualmente, una chapuza porque las víctimas lo hicieron estando juntos. La víctima masculina declaró, en el juicio, que un agente les enseñó, en su casa, el álbum “con más de 10 fotografías y allí vió a uno de los autores y que el reconocimiento se efectuó conjuntamente con O. que estaba en su casa en aquel momento”.
    Y, por último, lo de los “últimos comentarios” está muy bien.

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  3. ladoblehelice dice:

    Tienes razón en que me comí el “le”. Ya está añadido.

    La interpretación que propones, sin embargo, me parece muy forzada: para que ese “le” se refiera a la víctima, hay que darle la vuelta a la frase, quedano el sujeto al final de la oración principal: “Que le golpeó con una porra en un ojo [e]l que no reconoció”: ni la chica hablaría así, ni hay razón para pensar que el copista la modificó de ese modo, ni sería correcto decirlo así, sino que téndría que aparecer “el que no ha sido reconocido”. Demasiados cambios. Creo que la frase es ésta: “Que le golpeó con una porra en un ojo, al que no reconoció, y que no han detenido, etc.”

    Pero es que además, por muy raro que parezca, que una víctima golpeara a un agresor, todo hace pensar que es lo que ocurrió. De hecho, por eso se manejó la hipótesis de que la sangre hallada en la ropa de N. (y estamos adelantando acontecimientos) fuera del agresor: porque uno de ellos había sido golpeado. Ya en el relato de los hechos, se concreta que le arrebataron la porra al agresor (véase Dos falsos policías IV: 9 nov.2007): y eso está extraído literalmetne de la declaración de N. en sede policial. Mi relato añadía también que “G. le golpeó en un ojo con ella [con la porra]”, pero eso está sacado precisamente de la declaración que se discute aquí, así que no vale como prueba.
    Es verdad que no queda del todo claro: si la propia víctima no me lo confirma, lo quitaré del relato de los hechos.
    Ahora bien, así lo recordaba todavía Ahmed la primera vez que lo visité en la cárcel. Es a él a quien debo haber reparado en la comparación entre el reconocimiento médico de Mounib (“ningún signo externo de violencia”) y lo que declaró G. (“que le golpeó en un ojo al que no ha reconocido”). Según él, había sido al conductor –supuestamente a él– a quien habían golpeado, y su queja fue que a él no le hubieran hecho reconocimiento médico (sin que necesariamente supiera que Mounib sí lo había pasado) el día que lo detuvieron, porque así podrían haber visto que el no llevaba cicatriz ni herida.
    Sabemos, pues, que uno de ellos fue golpeado –es la tesis de la instrucción: que llegó a oídos de Ahmed–, pero tu comentario introduce ciertas dudas que tendré a partir de ahora muy cuenta. Gracias.
    B.

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  4. estupefacto dice:

    Sobre si el golpe fue en un sentido u en otro: ¿el examen médico que se hizo de la víctima aclararía algo? ¿Constaba algún hematoma en un ojo?

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  5. ladoblehelice dice:

    Hematomas, no: “contusión”. Las dos chicas tenían una “en el pómulo derecho”.

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