ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Tres en uno

Enfrascado como estoy en la redacción de un primer adelanto que tengo que entregar el 31 diciembre, los diferentes ritmos y objetivos que me imponen el libro y el blog es un desgarro bipolar comparable sólo al de ese matrimonio de serbios que buscando, cada uno por su lado, amantes por internet, acabaron encontrándose y se volvieron a enamorar ¡entre ellos mismos! En breve: se divorciaron.

Pero a mí me pasa al vesre. El día que coincide que puedo aprovechar aquí, casi sin distinguir horarios, ni folios, ni lecturas, ni trabajo, lo que he ido escribiendo con otro enfoque, otro estilo y otra distancia, quiero decir, que cuando por la noche caigo por internet buscando esta confianza reciente, espontánea y breve, y acabo aprovechando la misma implacable, exigente y arcaica actividad que no me va a dejar respirar hasta nochevieja, cuando eso ocurre, respiro algo bizco, pero encantado.

Tres son los asaltos que tuvieron lugar la madrugada del 3 de noviembre de 1991: entre las doce y cuarto de la noche, a las afueras de Vilafranca del Penedès, y las tres, en Terrassa, también a las afueras. Los hechos de Vilafranca no los había traído aquí hasta hoy. No los tenía escritos.

En ello estoy. Los resumo: un asalto con coacciones, del que la pareja (A y J.) pudo huir finalmente; un robo con violencia en el que  en el que la chica (Jo.) huyó , y el chico (Pe.) fue maniatado, trasladado y retenido durante durante una media hora; y un robo con rehenes contra la pareja (Y. y M.) de Terrassa. Los hechos habían sido obra de dos autores. Según todas las hipótesis policiales, basadas en las descripciones que daban las víctimas, el vehículo usado, así como el modus operandi, que era idéntico, se trataba siempre de los  dos mismos autores. Las tres causas, sin embargo, fueron juzgadas por separado.

Las contradicciones de las víctimas a la hora de señalar a Abderrazak Mounib, sin embargo, y las consecuencias que se derivaron, hacen imprescindible la transparencia del link, de este método, porque de otra forma lo ocurrido no se lo creería ni Perry (Mason). Veamos.

Jo, la chica del segundo asalto de Vilafranca, ocurrido 15 minutos después del primero, aseguró el 12 de noviembre en reconocimiento fotográfico que Mounib SÍ era uno de los asaltantes, correspondiéndose con el núm 147 del álbum. No olviden cómo se montaron esos álbumes.

Aderrazak Mounib fue condenado.

Un mes más tarde, A., la chica del primer asalto, en la rueda de reconocimiento del 12 de diciembre, no señaló a Mounib, sino a Kechoui S. “Sin ningún género de dudas”, según el acta:

Kechoui S., sin embargo, era un marroquí al que la policía había colocado allí como cebo, para completar la rueda, y que no era sospechoso de nada. Así que, los cambiaron de sitio, y repitieron la rueda. A. afirmó, de nuevo y otra vez “sin ningún género de duda”, que era él, Kechoui.

En esta causa, el novio de A. había, sin embargo, señalado a Mounib. Ese mismo día, A. decidió no personarse como parte en el proceso. Su novio J, sí. La reparación del coche le había costado 440.918 pesetas.

Abderrazak Mounib fue condenado.

Repito. La primera había dicho que era él. La segunda, que era otro. La pareja de Terrassa, Y. y M., víctimas del tercer asalto de esa noche, no sólo no señalaron a Mounib durante las ruedas, sino que cuando vieron su foto publicada el 16 de noviembre en la prensa, como uno de los supuestos autores de la ola de violaciones, acudieron a la comisaría de Terrassa e hicieron constar, expresamente, que el hombre de la foto de El Periódico, Abderrazak Mounib, “no tuvo ninguna participación en los hechos”:

“Por si ello tuviera alguna relevancia”, añadieron.

Estaban seguros y fue una acción loable. Pero no, no tuvo ninguna relevancia nueva, más allá de que Abderrazak Mounib no fuera procesado en la causa de Terrassa. En esta, como en todas las causas, sólo contaba lo que las víctimas, o al menos alguna de entre ellas, ya fuera la chica o el novio, pero siempre que señalaran a alguno de los dos marroquíes que más juego estaban dando, a la hora de decidir el procesamiento, que era casi como decir la condena,  dijeran.

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Archivado en: Epistemología de la vida cotidiana, La pistola humeante

One Response

  1. estupefacto dice:

    Muy interesante…

    O sea que:
    – La pareja del caso de Terrassa EXCULPÓ expresamente a Mounib.
    – El chico del primer asalto de Vilafranca reconoció a Mounib… PERO, en cambio, la chica señaló con toda seguridad a uno de los participantes “de relleno” de la rueda.
    – La chica del segundo asalto de Vilafranca reconoció a Mounib fotográficamente… PERO -faltaría añadir-, en una rueda celebrada al día siguiente en la que participaba Tommouhi, indicó que podía ser éste último “si llevara bigote”. El chico no reconoció a nadie.

    Parece que aplicaron aquello del si sale cara imputado y si sale cruz también…

    (Por cierto, el tal Kechoui S. de la rueda de reconocimiento, ¿llevaba bigote?)

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