ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Desde Mollet del Vallès

En Mollet del Vallès, donde se recuperó el Renault 5 en 1991, esperando  al que entonces era su dueño. Pinta que no vendrá. No contesta al teléfono. El termómetro de una farmacia marcaba hace media hora 7º, así que me he metido en una biblioteca municipal para estar calentito y saludarles: Hola.

He llegado en cercanías. Mollet está a media hora hacia el interior de Barcelona. En la estación de Santa Rosa se bajó también el “varón de 40 años” que iba a recoger el Renault 5 cuando los tres guardias civiles le dieron el alto. El coche estaba aparcado en una isleta que hay saliendo de la estación a la derecha. La isleta, en medio de  la calle y con forma de cuña, la divide en forma de y griega.

Ya saben que el conductor huyó a la carrera. La lectura del atestado que da cuenta de esa intervención policial inspira desconfianza por varias razones. La más importante es el doble rasero que, según recuerdo, utiliza para dar cuenta de lo ocurrido y de qué coche se trata.

En las diligencias que se entregaron al juzgado no aparece la palabra “violación”.  El redactor sabía que de eso se trataba y por eso montó una troncha para intentar cazar al conductor. ¿Alguien cree que la guardia civil monta dispositivos de guardia y disparan al aire por un simple coche robado? El redactor mismo me confirmó que así era.

En los telefonemas que informan internamente, y a sus superiores, de la actuación, sí que se recoge que es el vehículo implicado en las violaciones. Ahí se trata de rebajar las embarazosas implicaciones de los disparos al aire. Era una zona “despoblada”, se dice. Sin peatones. Los peatones eran todos los que bajaron junto al varón del tren esa tarde, aunque ahora sea imposible cuantificarlos. 

Lo de despoblada da un poquito de risa esta mañana, cuando sales de la estación y te encuentras que en la acera de enfrente se levantan edificios —hasta tres de cinco alturas–, casas, bares, locales comerciales, etc, en apretado desorden. 

Que todo eso estaba ya en 1991, me lo confirmó uno de los agentes que intervinieron y que entrevisté aquí en Mollet hace ya casi un año. El coche estaba aparacado en esa isleta porque  las aceras están siempre ocupadas: Los bajos de los edificios, muchos son locales comerciales, y no hay garajes, me dijo.

El dueño no llama y la media hora que me han concedido las amables señoras de la biblioteca se acaba. Hasta mañana.

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Archivado en: La pistola humeante

4 Responses

  1. elena urzúe dice:

    me gustaría saber para qué coño le aflojaron las ruedas al coche. Y ya puestos, por qué intentaron disimular lo de los tiros al aire, si así señor, es como nos lo enseñan en la academia, señor. ¿dónde está el atestado?

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  2. ladoblehelice dice:

    Le prometo que no sé si su ira es sólo sarcasmo, o verdadera curiosidad. Si lo segundo: le aflojaron (deshincharon) las ruedas para dificultar la conducción.
    Las enseñanzas a las que usted se refiere, y que muchos lectores quizá no conozcan o no recuerden, se mentaban aquí.
    El atestado lo colgaré en cuanto tenga tiempo e infraestructuras: estoy, una vez más, de mudanza.

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  3. elena urzúe dice:

    está bien que lo expliques. Yo, al menos, con “aflojar las ruedas” había entendido “soltar un poco” las tuercas. Me parecía un poco… extraño.

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  4. elena urzúe dice:

    en los garajes se escucha música garage.

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