ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Y sin duda alguna también, todo lo contrario

La madrugada del 3 de noviembre de 1991 tres parejas fueron asaltadas en la provincia de Barcelona: las dos primeras, entre las doce y las doce y media de la noche, en Vilafranca del Penedès; la tercera, entre las dos y las tres, en un polígono en el norte de Terrassa. Las ruedas de reconocimiento que se hicieron, con Tommouhi y Mounib como sospechosos, arrojaron los imposibles resultados, respecto a Mounib sobre todo, que ya registré aquí.

En una de las causas de Vilafranca, Abderrazak Mounib fue condenado el 19 de Octubre de 1995 por un delito de coacciones y daños cometido contra A. y su novio. La sentencia declaró probado que Mounib había sido el hombre que con un una linterna en la mano se acercó primero al coche de la pareja y, dirigiéndose al conductor, les pidió “que se marcharan del lugar porque se estaban cometiendo unos robos”. La magistrada-juez destacó que era “lógico que A. no reconociera al acusado, puesto que ya manifestó y así lo ha corroborado en la vista oral, que no vió a la persona que se dirigió [a su novio], sino al que acudió pesteriormente con la cara tapada y esgrimiendo una pistola”. La pareja había arrancado el coche y huido a continuación. 

Las ruedas de reconocimientos en las que se basó la condena (cuatro meses de arresto mayor, diez días de arresto menor, y 250.000 pesetas de multa), se celebraron en la cárcel de Tarragona, a dónde la juez de instrucción, Marta Planells i Batalla, había dirigido un escrito para que se reunieran “cuatro personas de las mismas características o semejantes” a Abderrazak Mounib. El 12 de dicimbre de 1991 se celebraron esas ruedas, aunque las cuatro personas reunidas compartieron rueda tanto con Abderrazak Mounib como con Ahmed Tommouhi, a pesar del nulo parecido físico que había entre ambos.

La chica no es que no reconociera a Abderrazak Mounib, como señala la sentencia, sino que señaló “sin ningún género de dudas” a una de esas personas, Kechoui S., y eso es muy distinto y me insipira varias preguntas. La magistrada que condenó a Abderrazak Mounib, Araceli Aiguaviva i Baulies, me recibió en su despacho del juzgado número 17 de lo penal hace ya casi dos meses y amablemente se ofreció a atender a mis preguntas. Visto que no recordaba el caso con suficiente precisión, me sugirió que le enviase las preguntas por mail y que con el sumario a mano, me las respondería. Estas son las preguntas que le envié anoche:

1.- La única prueba de cargo contra el acusado, Abderrazak Mounib, fue la identificación en rueda sostenida por el chico, J. C. Usted consideró “lógico” que la chica, A. S., no hubiera reconocido al acusado, pero la chica no sólo es que no lo reconociera, sino que señaló “sin ningún género de dudas” y por dos veces (folios 85 y 86) a otra persona. Esa otra persona era uno de los cebos reunidos por la prisión, por lo que, en principio, el error era manifiesto. Ella, sin embargo, lo aseguró por dos veces: y si bien declaró que sólo había visto al individuo que portaba la pistola, no quita que lo que ello significaba precisamente era que la de la pistola era la que ella había señalado por dos veces. ¿Qué razón le llevó a considerar que el señalamiento del chico, sin embargo, era certero, si no había ningún indicio objetivo, como tampoco lo había en el caso de la chica, que lo corroborara? 

2.-Las actas certifican que las personas que acompañaban a los sospechosos en las cuatro ruedas fueron siempre las mismas: tanto para las dos ruedas celebradas con Ahmed Tommouhi, como para las dos celebradas con Abderrazak Mounib. Esto hizo que, en la tercera rueda (a juzgar por el orden de foliado, tanto de la instrucción como de su juzgado), los testigos tuvieran delante a cuatro personas que ya veían por tercera vez, y una –Abderrazak Mounib– a la que veían por primera vez. ¿Consideró usted la posibilidad de que este hecho, que indudablemente contribuyó a individualizar al imputado, hubiera influido en la percepción del testigo?  

 

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Archivado en: Epistemología de la vida cotidiana

One Response

  1. estupefacto dice:

    Parece que aplican a los testigos que acuden a la rueda una especie de “presunción de fiabilidad inculpatoria”…

    La segunda parte del problema lo constituyen las trabas para deshacer los errores.
    Aquí hay un caso reciente:

    http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080425/gijon/piden-indulto-para-condenado-20080425.html
    http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080426/gijon/inocente-estoy-carcel-estan-20080426.html
    http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080509/gijon/familia-recluso-pide-indulto-20080509.html

    Lo resumen así:

    * En marzo de 2004, alrededor de 24 comerciantes de La Arena (Gijón) son atracados a punta de navaja.
    * La Policía arresta a J. O. S. y, sin embargo, la ola de atracos no cesa.
    * El detenido fue sometido a una rueda de reconocimiento en el que participaron cinco comerciantes; tres no lo identificaron, una tuvo dudas y la quinta lo reconoció.
    * La mujer que le había reconocido en la rueda se retracta al ver la imagen de un nuevo arrestado; asegura que quien le atracó fue el segundo detenido.
    * Los funcionarios del juzgado no suman al procedimiento judicial de J. O. S. el nuevo testimonio.
    * J. O. S. es condenado y la mujer es denunciada por el fiscal por falso testimonio.

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