ladoblehélice

La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Un mal comienzo (no lo tiene cualquiera)

En enero de 2008 envié un adelanto a la editorial. Las primeras 40 páginas: el material presentado al Premio Crónicas (los hechos de 1991), mas el capítulo de las detenciones. Al final añadí el principio: redacté dos páginas para maquillar lo verde que estaba. Más allá del almíbar, conservan un regusto amargo. Por eso, cuando en abril empecé a escribir el libro en público, a través de Google Docs, volqué el adelanto sin incluir el comienzo. Es verdad que no valía para nada, y que incluso era más interesante, de cara a los voyeurs, arrancar de cero y en directo. Pero si no lo volqué fue porque me daba, más que vergüenza, vértigo. Éste era el primer párrafo:   

I

 

Es inútil, no da tiempo. El viajero que levanta la cabeza, porque es inútil seguir leyendo el mapa en esta carretera estrecha y emboscada, inútil porque sus signos no son reconocibles en las cunetas de este angosto, espeso y lento camino asfaltado que nos lleva, cuesta arriba y sin horizonte, inútil por lo menos hasta que no empecemos la bajada de este puerto pequeño, reconcentrado y orgulloso ombligo; es inútil, al viajero no le da tiempo leer entero ese cartel, rectangular, blanco, rotulado en catalán y letras negras, que en la curva de la cima aparece encuadrado y cerca, pero fugaz. Es inútil, ni el viajero ni el que conduce han tenido tiempo de leerlo. Por eso vuelven.

 

“PROHIBIT CONSTRUIR EN TOT EL MUNICIPI: ABANS DE COMPRAR PARCELES, DEMANIN INFORMACIÓ AL AJUNTAMENT DE LA BISBAL DEL PENEDÈS”.

 

¿Se puede caer más bajo? Sí, pero es difícil. Podría intentar autopsiconalizarme, pero no me quiero justificar. Baste ese encorvado periodista disfrazado de  “viajero”. Podría incluso darle unas palmaditas en la espalda: ese “Es inútil, no da tiempo” inaugural, ya no me acuerdo, pero ahora parece una escandalosa contraseña, un angelical pacto con el diablo: voy a escribir esto, por obligación, pero que conste que yo no quiero. Por el mismo agujero, pero al otro lado del tabique, se oye me parece oír el “sí quiero” de una puta de lujo soñando con su noche de bodas. 

 

El vértigo ha desaparecido. El síndrome de Estocolmo de uno que no quiere inventarse nada (¡si supiera, iba a estar yo aquí!), pero es el invitado de honor en una recepción donde se anima a mezclar lo real y “los recursos de la ficción”, según las bases del premio. El reflejo verdeoro de las llanuras trigueras en ese brindis al sol. La inalcanzable cima de la sierra regionata o el anfiteatro de los prodigios, para respirar un poco de aire puro. En resumen, la patética histeria de los que empiezan pidiendo perdón,  para ganar tiempo. Creen que el mundo está contra ellos. Hablo de aquel comienzo.

 

No hay conspiración. El laberinto está dentro. La salida, a la mano de cualquiera: Quitarse de en medio y escribir algo verdadero.

 

Ella había sido violada y su novio estaba herido.

 Por ejemplo.

Anuncios

Archivado en: Papelera

2 Responses

  1. A.B. dice:

    No jodas! El premio anima a mezclar realidad y ficción? Cómo les engañaste?

    Me gusta

  2. ladoblehelice dice:

    Para ser justos, debo confesar que no sé hasta qué punto querían decir exactamente eso, o añadía algo mi paranoica susceptibilidad.

    La cita de las bases no las tengo delante, pero apostaría un brazo a que decían eso. Literalmente.

    La verdad es que, desde entonces, nadie me lo ha insinuado.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Escribe tu dirección de correo electrónico para recibir las nuevas entradas por mail.

A %d blogueros les gusta esto: