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La continuación del periodismo, pero por otros medios.

Corregidlo: 17 falsedades en un capítulo del último libro de Fernando Reinares

I. Fernando Reinares (Logroño, 1960): catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos, investigador principal de Terrorismo Internacional en el Real Instituto Elcano y Adjunct Professor de Estudios de Seguridad en la Universidad de Georgetown (USA), según la nota biográfica de su editorial. Acaba de publicar Matadlos. Quién estuvo detrás del 11M y por qué se atentó en España (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). El autor está actualmente de gira presentándolo, según cuenta en Twitter.

II. Nosotros hemos leído, por motivos profesionales,  un capítulo de ese libro. El número 14, “¿Cómo iba a ser el segundo 11-M?” (pp. 227-243)dedicado al supuesto complot islamista que iba a atentar contra el metro de Barcelona en enero de 2008. El capítulo reelabora las declaraciones del testigo protegido que desencadenó aquella Operación Cantata y como tal, repite las mentiras que el testigo contó a la Guardia Civil, al juez de instrucción y al tribunal de la Audiencia Nacional, que sin embargo condenó a los 11 acusados. De esas mentiras nos hemos ocupado durante cinco meses y el resultado puede leerse en Infolibre y Mediapart. La investigación, financiada por Journalismfund.eu, nos llevó a Francia, Italia y España.

III. Sin embargo, el capítulo de Reinares contiene además falsedades de su propia cosecha y vamos a exponerlas, a modo de inventario. Quien eche en falta algo de contexto, puede leer antes el reportaje al que nos hemos referido: (Infolibre aquí) o (Médiapart aquí). Veamos.

 

1. Página 238: “Al Qaeda, organización en la que él mismo [testigo protegido] estaba encuadrado”.

Falso: Hasta el fiscal González Mota sabía que el testigo protegido no era miembro de Al Qaeda, sino un informante francés, y así lo explicó ante fuentes de la embajada americana en Madrid dos meses después del juicio,  el 13 de enero de 2010. Está recogido en este cable diplomático del 25 de enero, con este encabezado: “España: fiscal desmiente los lazos con Al Qaeda en el complot del metro de Barcelona”

2. Página 237: “Durante el procedimiento judicial […], el testigo protegido F-1 explicó […] que sus mandos le ordenaron trasladarse a Francia, desde Pakistán, unos tres años antes de los acontecimientos de enero de 2008 en Barcelona”.

Falso: Asim, que es como se llamaba el testigo protegido, vivía en Francia desde al menos dos años antes, según documentos oficiales. No podemos mostrar aquí dichos documentos porque, dada su condición de testigo protegido, cometeríamos un delito.

3. Página 233: “El testigo protegido F1, que en el pasado había estado inmerso en tramas que movían y entregaban dinero a lo largo de Europa occidental para sostener actividades de terrorismo yihadista […]”.

Falso: La red de financiación que describió Asim no existía ni existe, tal y como muestra la investigación internacional citada más arriba. El testigo protegido, que es uno de los traficantes de personas más buscados de Pakistán, construyó su relato sobre esa supuesta red de financiación a partir de nombres, viajes y elementos de dicha actividad criminal. Puede leerse aquí, como ya he dicho.

 

4. Página, 238: “Entre inicios de 2005 y mediados de 2006, dicha estructura terrorista le solicitaba a menudo que, junto a otros correligionarios, [el testigo protegido] recolectara dinero y lo llevase a Bruselas, Amsterdam o Brescia”.

Falso, por lo mismo que la número 3.

5.  Página 230: “El informante paquistaní que alertó a los servicios de inteligencia franceses […] obtuvo la condición de testigo protegido”.

Bien, esto es cierto y esta es la tercera vez que aparece: era un chivato del espionaje francés. Sin embargo, no dice Reinares que el propio informante lo negó durante la instrucción y ante el tribunal cuando declaró como testigo protegido y que, por tanto, mintió bajo juramento. “Never in my life”, dijo.

 

 

6.  Página 231: “Asimismo, [los especialistas de la Guardia Civil] incautaron [sic] 18 gramos de “una mezcla de nitrocelulosa y perclorato de potasio”, sustancia habitualmente empleada en la fabricación de explosivos industriales”.

¿Explosivos industriales? Los 18 gramos de pólvora habían sido extraídos de unas bengalas de colores para niños a partir de 8 años, distribuidas por una empresa del sur de París, según el informe de la Guardia Civil (folio 1053, Tomo III del Sumario). En el juicio, los peritos explicaron que además de colores las bengalas hacían “chispas”:

 

7. Página 230: “[Los especialistas de la Guardia Civil] hallaron, por ejemplo, bolsas que contenían bolas de acero y cerca de 800 gramos de perdigones”.

Se encontraron 783 gramos de plomos de aire comprimido (perdigones, si quiere), pero no “y” bolas de acero. O una cosa o la otra. Por cierto: los perdigones habían sido comprados en Francia; y el testigo protegido vino desde París. Véase el Folio 1667, Tomo IV del sumario, o la misma sentencia –aunque esta confunde confunde “gramos” con “unidades” de perdigones–.

Captura de pantalla 2014-05-16 a la(s) 21.11.43

 

8. Pág. 232: “Cuando un fiscal se interesó por ese asunto durante las sesiones del juicio oral, Malik respondió que esa suma relativamente elevada de dinero “se acumulaba a veces en el bolsillo” debido a las propinas que recibía repartiendo bombonas de butano”.

Ningún fiscal se interesó por eso. Quien preguntó fue el abogado de la acusación popular. Falsa también la frase que entrecomilla: es decir, el acusado no la pronunció. Y tampoco dijo que todo el dinero procediera de las propinas. Qaader Malik trabajaba como ayudante repartiendo bombonas de Repsol butano por Barcelona. Los ayudantes se encargan de bajar las bombonas del camión y llevarlas al domicilio de los clientes.  Los ayudantes cobran el importe del servicio y se lo van guardando, entre otras cosas, para tener cambio para los siguientes clientes. Al acabar la jornada, Malik entregaba el dinero a su jefe (un autónomo, dueño del camión, cuya empresa subcontrata Repsol). A veces lo hacía a pie de camión, a veces en el almacén y a veces en la mezquita, porque su jefe iba a la misma mezquita, como explicó el testigo que declaró luego y que es el conserje de la mezquita Tarik Ben Zyad. El acusado, a preguntas del presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, aclaró que tenía un sueldo fijo (650 euros) y que el resto, sí, lo ganaba gracias a las propinas de los clientes. Así funciona el sector en Barcelona.

 

9. Página 233: “Pero se negó a dar explicación alguna del motivo por el cual, cuando fue detenido, lo que en realidad llevaba consigo eran más de dieciséis billetes de 50 euros cada uno”.

El acusado dio las explicaciones que recoge el vídeo anterior. Y cuando el abogado de la acusación popular le preguntó si todo el mundo le pagaba con billetes de 50, el acusado respondió: “No”. A continuación, el abogado le preguntó directamente si no era más cierto que el dinero era para comprar “cosas, material” [suponemos que refiriéndose a material para atentar]: a dicha pregunta, el acusado también contestó: “No”. El abogado siguió luego preguntando por las obras de reforma que el acusado estaba haciendo en su casa.

*

Al conserje de la mezquita, en cambio, el abogado sí le preguntó expresamente por qué los repartidores acababan la jornada con billetes de 50 y no, pongamos, con monedas de 50 céntimos. Y el conserje lo explicó:

 

10. Página 227: “Entre las 00:40 horas y las 05:00 horas del día 19 de ese mes, 14 individuos fueron detenidos en [Barcelona].”

Falso: la entrada en la mezquita de la calle Maçanet se produjo a las 23:50 del día 18, según el acta policial, Folio 59, Tomo I, Sumario 26C/2008.

Captura de pantalla 2014-05-16 a la(s) 13.30.59

 

11. Página 228: “Maroof A. M., el líder de la célula, fue condenado a diez años y medio de prisión”.

El 29 de diciembre de 2010,  el Tribunal Supremo fijó la pena en 8 años.

Captura de pantalla 2014-05-20 a la(s) 23.07.33

 

12. Página 228: líneas siguientes. También son falsas las otras penas (de 8 y 14 años) que atribuye al resto de acusados: el Supremo las fijó en 6 años.

Captura de pantalla 2014-05-20 a la(s) 23.07.54

 

13. Página 230: “Hacia las 18:00 horas, avistaron a ocho […]  dirigiéndose a pie […] desde el oratorio Tarek Ben Ziyad, sito en el Raval, hacia un lugar cercano, al que otros dos individuos habían llegado ya. Todos ellos portaban mochilas y bolsas de mano.”

Ninguno de ellos llevaba mochila, aunque lo diga The New York Times. La única mochila que apareció, junto con un maletín negro “de tela”, tal y como refleja el acta de registro de ese “lugar cercano” (es decir, la mezquita de la calle Maçanet), pertenecían a un marroquí –Said Arakrak–que no estaba entre el grupo que había llegado desde Tarek Ben Ziyad, no se encontraba en aquel momento en la mezquita de Maçanet y no fue señalado, ni detenido ni procesado. Tampoco llevaban “bolsas de mano”: alguien, desde luego, llevaba un par de bolsas de plástico, quizá en la mano. Las huellas de dichas bolsas, sin embargo, no corresponden a ninguno de los condenados.

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14. Página 234: “Allí [a Maroof A. M.] se le conocía por sermones en los que manifestaba odio hacia los infieles y hacía llamadas a la yihad, en la acepción belicosa de este término”.

 Falso, aunque lo diga The New York Times. El artículo del Times, del que habría que ocuparse otro día, contiene graves falsedades. Esta es una de ellas: ¿alguien puede imaginar que la Guardia Civil, el fiscal y la acusación popular no hubieran puesto ese argumento encima de la mesa del tribunal de existir algún indicio sobre su veracidad? El Times es, por lo demás, la principal fuente de una falsedad decisiva de la que la anterior es subalterna: declara, sin mostrar, que había una investigación previa a la entrada en escena del testigo protegido.

 

15. Página 235: “Los condenados por el plan para atentar en el metro de Barcelona […]”.

La condena del Supremo es por pertenencia a grupo terrorista, sin plan.

 

16. Página 236: “Pakistán, país con cerca de 750 millones de habitantes”.

Pakistán, según los datos del Banco Mundial de 2012, tiene unos 170 millones de habitantes.

17. Página 237: “Al menos dos […] eran conocidos por participar en actividades de ese movimiento [la corriente Tabligh Jaamat]”.

El mismo autor dice un párrafo antes (página 236): “Todos eran miembros del movimiento […] Tabligh Jamaat”. Esto también es falso, porque al menos dos de los once no eran practicantes. Y sólo es tabligh, el que practica los preceptos de dicha corriente, es decir, quienes participan “en las actividades de ese movimiento”, pues no hay ningún registro ni asociación ni condición previa que los distinga de otra manera. El Tabligh, si movimiento fuera, es sin duda de los que se demuestra andando. Esta segunda falsedad estaría, aunque sólo porcentualmente, más cerca de la verdad que la primera.

 

 Braulio García Jaén, Andrés AguayoMatías Escudero Arce.

Archivado en: Principios (y derivas) de la justicia poética, Reporting in progress

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